Europa aprueba que los edificios residenciales se tendrán que rehabilitar para conseguir la clasificación energética E en 2030 y la D en 2033

16 Mar, 2023

En esta semana se estaba negociando en Bruselas la reforma de la Directiva de eficiencia energética de los edificios, EPBD.  El resultado es que se avanza en el proceso de descarbonización del sector de la construcción para 2050, Europa aprieta el acelerador y el Parlamento Europeo ha aprobado el 14 de marzo, con 343 votos a favor, 216 en contra y 78 abstenciones una serie de medidas para aumentar la tasa de rehabilitación de edificios y reducir su consumo de energía y las emisiones contaminantes; los edificios nuevos serán de cero emisiones a partir de 2028 y los existentes, tendrán que conseguir la clasificación energética E en 2030 y la D en 2033. Otra medida: el objetivo de la UE es ‘eliminar gradualmente’ el uso de combustibles fósiles para calefacción en 2035 y, «si no es viable», como máximo en 2040.

La revisión de la Directiva relativa a la eficiencia energética de los edificios busca reducir sustancialmente las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y el consumo de energía en el sector europeo de la construcción de aquí a 2030, para conseguir que sea climáticamente neutro en 2050. También pretende aumentar la tasa de renovaciones de los edificios poco eficientes a nivel energético y mejorar el intercambio de información sobre la eficiencia energética. Y es que los edificios de la UE son responsables del 40 % de nuestro consumo de energía y del 36 % de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Objetivos de reducción de emisiones

A partir de 2028, todos los edificios nuevos deberán ser de cero emisiones. En el caso de los ocupados o explotados por la Administración pública, o de su propiedad, el plazo será 2026. A más tardar en 2028, todos los edificios nuevos deberán estar equipados con tecnología solar cuando sea factible desde el punto de vista técnico y económico (en el caso de los edificios residenciales en los que se hagan reformas de consideración el plazo se alargará hasta 2032).

Los edificios residenciales tendrían que conseguir, como mínimo, la clase energética E en 2030, y la D en 2033 (en una escala que va de A a G, esta última corresponde al 15 % de edificios menos eficientes del parque inmobiliario nacional de un Estado miembro). Los edificios no residenciales y públicos tendrían que conseguirla en 2027 y 2030 respectivamente. La mejora de la eficiencia energética (obras de aislamiento o mejoras en el sistema de calefacción) se realizaría al vender un edificio o acometer importantes obras de renovación, o, en caso de estar alquilado, a la firma de un nuevo contrato.

Los Estados miembros deberán prever en sus planes nacionales de rehabilitación las medidas necesarias para alcanzar estos objetivos.

Medidas contra la pobreza energética

Los planes nacionales de rehabilitación deberán incluir sistemas de apoyo para facilitar el acceso a las subvenciones y la financiación. Los Estados miembros deberán instaurar puntos de información gratuita y programas de renovación de edificios que no conlleven costes. Las medidas financieras deberán prever una prima importante para las rehabilitación de gran calado —especialmente para los edificios con peor eficiencia energética— y deberán incluir también subvenciones y financiación específicas para los hogares vulnerables.

Excepciones

Las nuevas normas no se aplicarán a los monumentos. Los países de la Unión podrán excluir también, si lo desean, los edificios protegidos por su valor arquitectónico o histórico, los edificios técnicos, los de uso temporal y las iglesias y lugares de culto. También podrán hacer una excepción con la vivienda pública social, en aquellos casos en que una renovación llevaría aparejado un aumento del alquiler que no podría compensarse con el ahorro en la factura energética.

Los eurodiputados también quieren que los Estados miembros puedan ajustar los nuevos objetivos a una proporción limitada de edificios en función de la viabilidad económica y técnica de las renovaciones y de la existencia de mano de obra cualificada.

Declaraciones del ponente

El ponente de la Directiva sobre la eficiencia energética de los edificios, Ciarán Cuffe (Verts/ALE, Irlanda), declaró lo siguiente: «El aumento de los precios de la energía ha llevado a poner el foco en la eficiencia y las medidas de ahorro. Mejorar la eficiencia  de los edificios europeos reducirá las facturas y nuestra dependencia de las importaciones. Queremos que la directiva reduzca la pobreza energética y también las emisiones y ofrezca un entorno más saludable para las personas. Esta es una estrategia de crecimiento para Europa que creará cientos de miles de empleos de buena calidad en la construcción, la rehabilitación y las energías renovables, al tiempo que mejorará el bienestar de millones de personas que viven en Europa».

Próximos pasos

Tras aprobar el Parlamento Europeo su posición, los eurodiputados entablarán ahora negociaciones con el Consejo y la Comisión para acordar la forma definitiva del proyecto de ley. Es decir, ahora, la medida seguirá su tramitación hasta la aprobación final del proyecto de ley que podría llegar entre finales de este año y principios del que viene.